Coso de Vílches: a 30 años de su centenario

Previo a la Feria de 1888 y en medio de extraordinaria animación, los carteles repartidos por la ciudad anunciaron la tan ansiada inauguración de la moderna plaza de toros en el Llano de las Pencas. Construida en el tiempo récord de un año -según proyecto de los arquitectos López Rull y Cuartara Cassinello- será conocida por Coso de Vílches, en honor de Felipe de Vílches, primer presidente de la sociedad formada para su edificación y que le dio nombre igualmente a la avenida abierta frente a la puerta principal. Dos extraordinarias corridas que supusieron el más importante acontecimiento en el programa de festejos de ese año y en los sucesivos:
Días 26 y 27 de agosto, reses del duque de Veragüa y conde de La Patilla, para los afamados diestros (ambas tardes) Rafael Molina “Lagartijo” y Luis Mazzantini.
Casi en primicia y a título de anécdota: las reses fueron traídas en tren de Madrid a Cartagena, y en barco desde el puerto departamental al de Almería. Tal ambiente se respiraba en la ciudad, insisto, que hasta el periódico decano, La Crónica Meridional, dejó de editarse durante tres días para que sus trabajadores pudieran asistir a ellas. Tan insólito hecho nos privó de las correspondientes crónicas, de cuyos resultados supimos por la prensa madrileña y la descripción que en el libro “Torerías de la Tierra” (imprescindible a cualquier aficionado que se precie) nos ofrece el paisano y erudito Ángel Castañedo. Mientras tanto, el ferrocarril que uniría nuestra provincia con Madrid y el resto de España aún tardaría ¡once años! en llegar. Circo, toros y poco pan.
Pasada una centuria, el ayuntamiento, aficionados y peñas, constituidas en comisión, promovieron en agosto de 1988 distintas iniciativas para conmemorar tan rotunda efeméride:
-Exposiciones de fotografía, pintura, carteles, capotes y enseres taurinos, etc.
-Sellado por Correos del logotipo postal del Centenario
-Charlas, conferencias, mesas redondas, etc.
-Novillada organizada por la peña Jueves Taurinos; becerrada a cargo de los alumnos de la Escuela Taurina y extraordinaria Corrida Goyesca
Se convocó igualmente un concurso literario destinado a glosar la historia del centenario coso; correspondiendo el 1º premio a Manuel Guardia por “Historia de la Plaza de Toros de Almería y Tauromaquia de la Tierra, 1888-1988”.
En el ámbito estrictamente de la lidia, Pepín Jiménez conquistó el Capote de la Virgen del Mar como triunfador del abono. Fuentechica, de Guardiola Fantoni, lidiado por El Soro, se alzó con el premio al mejor toro de la Feria que concede la peña El Taranto, jurado que tuve el placer de presidir.
A partir de aquella onomástica, el abono agosteño se revitalizó considerablemente de manos de la empresa Martínez Flamarique, la conocida Casa Chopera, responsable de los festejos de Feria desde 1955. Hasta el punto que, en la década de los pasados noventa, la plaza almeriense tenía la consideración de ser la primera en Andalucía entre las catalogadas como de 2ª categoría. Lamentablemente, el paulatino declive –con concretas temporadas esperanzadoras- en número de corridas y composición de carteles, ha desembocado en el muy deficiente abono de este año: cuatro espectáculos, dos de ellos infumables: el prólogo y epílogo.

Antonio Sevillano Miralles

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