Entrevista
JONATHAN RAMÍREZ / técnico de sonido
“Casi todos los grupos autofinancian sus discos”
Después de años trabajando como técnico de sala y de escenario al aire libre, tras haber pasado gran parte de su vida profesional en Madrid y Bruselas, Jonathan se ha embarcado con otros dos socios en montar en Almería Rock’nRolla Studio, que es un proyecto ambicioso con salas de ensayo, cafetería y el estudio de grabación que ya está funcionando, y por el que han pasado en un año diez bandas para grabar sus temas.
La historia de Jonathan Leandro con la música comienza de adolescente ‘ninguna banda fue muy conocida’ y su vinculación a la sonorización tras acabar el BUP haciendo el módulo de Técnico Superior de Sonido en CES en Madrid. Pronto encontró trabajo en la ahora desaparecida sala Aqualung de Madrid como técnico de monitores y de allí a teatros, conferencias, hasta que decidió irse a Bélgica donde trabajó con una compañía de video-danza. Su apuesta es clara ‘he metido aquí una pasta’, y asegura que en una grabación más del cincuenta por ciento son los músicos ‘si son malos, son malos, no van a sonar bien’, y en esto no hay secretos “el sonido es física, ondas,” que con su experiencia de más de ocho años el joven amolda y trata para que suenen brillantes.
“En una junta de accionistas no puede haber un fallo de sonido”
“El Mac hace asequible la producción a las bandas”
“La música ahora se curra, no está en los capos”
- ¿Por qué te fuiste de Madrid?
- Me cansé, fui a Bélgica y allí me integré en un colectivo artístico que se dedicaba a la video-danza que llevaba unos músicos, guitarrista y trompetista, nos dieron un apartamento en un sitio de colectivos artísticos, esto ocurre mucho allí, y en Bélgica estuve trabajando dos años. Nos salió hacer un video político sobre Argelia y trabajé como sonidista, después en una película de animación con un chaval también de Almería que es muy bueno, Jorge Piquer.
- ¿Y volviste a España?
- Si, otra vez a Madrid, me salió entonces trabajar en la gira española de Leonard Cohen, estuve en el Festival de Benicassim, y en la gira de Amaia Montero, además de sonorizar juntas de accionistas de los bancos, que se gastan en sonido un dineral, me cansé y me volví a Almería.
- Juntas de accionistas, qué gracioso.
-Es una responsabilidad muy grande, yo he estado en juntas de Endesa, de Iberdrola, del Santander, eso lleva su escaleta y se tiene que oír bien.
- ¿Aprendiste mucho ahí para estos tiempos que corren?
- Ahí se aprende mogollón, ahí no puede haber ni un fallo. En un concierto se te cierra un monitor de un guitarra por ejemplo y no pasa nada, pero en una junta se te acopla el micrófono de Emilio Botín y la has cagado, pero bien. Un concierto se sonoriza el día de antes, o incluso el mismo día, una junta de estas se sonoriza una semana antes, con testigos y supervisándolo todo.
- ¿Y se te ha ocurrido poner un estudio cuando cualquier músico con un Mac saca un disco en su cuarto de estar?
- Eso es genial. Eso demuestra que ahora es asequible la producción a las bandas. Eso está bien, pero hay que saber hacerlo, ahora no se tiene que estar dependiendo de la industria y de los capos de las altas esferas, ahora los músicos se lo curran, todo es más creativo y todo el mundo tiene acceso a ello.
- ¿Tu estudio es el final de un camino?
- No es un final, sabe Dios dónde acabaré, igual me gusta y me quedo, igual me harto y me voy, yo no me cierro a nada, pero cuando te compras una casa, ya es otra cosa. Yo empecé a trabajar a los 22 años.
- ¿Cómo nace Rock’nRolla Studio ?
- Yo siempre he estado de más adolescente en bandas de Almería, siempre me picaba lo de la grabación, un día Liborio, que es muy conocido en Almería, me buscó un trabajo de eso, hacía cosas malas, pero siempre me ha gustado sonorizar.
Ahora me he venido a Almería, y al saber que estaban montando lo de los locales de ensayo entré en contacto con los que ahora son mis socios y les propuse que me cedieran un espacio y montaba un estudio, en principio el espacio era más pequeño, pero decidí ampliar con el local de al lado y ha salido esto.
- ¿Cuántos trabajos has hecho?
- Van como unos diez trabajos en un año, tampoco es mucho, pero es que no le hemos dado mucho bombo, solamente la gente que nos llega; yo lo combino con mi trabajo como técnico de sonido de directo, ahora voy a la gira de Queen, es un complemento del otro trabajo, mi intención es poder trabajar y vivir de esto.
- ¿La inversión ha sido muy costosa?
- Esto es costosísimo, te puedes gastar lo que quieras, yo he comprado lo esencial para sacarle el mejor partido. No sé cuándo se rentabilizará, esto vale dinero, y eso que lo he hecho yo todo con mi amigo Jose: el marco de la pecera, el piso con hierros y gomas de amortiguación, poner el parquet...
- ¿Ahora los grupos se autofinancian sus discos?
- El noventa y nueve por ciento se autofinancian, sólo un uno por ciento tienen un sello que ponga dinero por ellos. Por eso lo de los Macintosh, otros van al estudio, dependiendo de su poder adquisitivo. Hay discos de Amaral grabados en su casa. En un disco los músicos son lo más importante, más del cincuenta por ciento. Si una banda suena bien, suena bien, y si son malos, pues son malos.
- ¿Un técnico tiene que tener oído?
- Claro, no tiene por qué saber de música, conozco a técnicos que bailando no tienen ritmo, pero saben cuándo algo está fuera de ritmo, el sonido es física, son ondas.
- ¿Poner un sello no te interesa ?
- No me llama la atención, en este momento no, aquí los grupos vienen, graban y se les da la grabación. Algunos piden hacer las copias, pero es un engorro, hoy cualquier chaval que se maneje en Internet las saca más baratas que nadie.
Luis G. Yepes