El 50 % de paro juvenil hace estragos, el año que dejamos atrás ya sitúa que España tiene más emigrados que inmigrantes. Los expertos hablan de fuga de cerebros (jóvenes con alta preparación que dejan este país), también son muchos con formación media u oficio que se van donde la economía va mejor, donde hay oportunidades. Desde que empezó la crisis, en Almería ha sido un continuo chorreo: 8.000 paisanos, la mayoría jóvenes, han partido, como dice la canción Un beso y una flor.
Este 2012 se espera que otros 1.500 se vayan, primordialmente a países europeos, fundamentalmente Inglaterra y Alemania.
Esta constante se da en toda España, un 21,9 % de emigración desde el año 2008 muestra el Censo de Españoles Residentes Ausentes (CERA), al que "muchos" emigrantes, además, no se llegan a apuntar. Así lo explicaba en una entrevista el presidente en funciones del Consejo General de la Ciudadanía Española en el Exterior (CGCEE), Francisco Ruiz: “esta nueva emigración es un fenómeno muy joven todavía", por lo que en su opinión, "es posible que se incremente”.

El Reino Unido es el lugar en que más aumenta la presencia de españoles, se ha pasado de 46.646 en 2008 a 54.321 en diciembre pasado, seguido de Suiza donde había al inicio de la crisis 70.532 y ahora hay 75.353 y en Alemania, a través de campañas que desde ese país se han lanzado, en los dos últimos años ha subido el número de españoles emigrados en un 5.9 %. Según Ruiz, hay que tener en cuenta además a la hora de tormar la decisión, la dificultad del idioma, para estas personas.
También al otro lado del Atlántico ha aumentado el número de emigrantes, fundamentalmente ‘nacionalizados’ que han regresado a su país de origen, en el caso de ecuatorianos, en dos años la población retornada ha subido en un 150 %, también Perú, Bolivia y Brasil están experimentando un fenómeno similar.
Francisco Ruiz asegura que “en ningún lugar atan los perros con longaniza” y es verdad, pero el almeriense Miguel Delgado, que en octubre de 2010 partió para Stuttgart porque tenía familia allí, asevera que: “nunca está uno contento con nada, pero realmente en el tiempo transcurrido desde que llegué aquí y habiendo estudiado el idioma, aunque no lo suficiente, me puedo considerar muy agraciado: tengo trabajo en el cual me va todo de maravilla y me defiendo bastante en alemán”.
Miguel trabaja en una empresa de neumáticos y hace turnos de mañana, entrando a las 5.15 horas o de tarde entrando a las 14.15 horas. Al principio estuvo haciendo trabajos de albañil, su ocupación en Almería antes de partir: “la decisión fue algo más que dolorosa, el tener que dejar a toda mi familia y amigos y tener que buscar un futuro mejor en otro país sin tener conocimientos del idioma y sin conocer practicamente a nadie, es algo muy delicado y problemático”.
Miguel tiene una visión de España bastante mala, argumenta que: ”es un país sin futuro, sin nada que ofrecer a los jóvenes, un país de corruptos no puede ofrecer nada a su pueblo, un país de ladrones, de politicos de pacotilla”. También critica al Rey con su gran familia, a la justicia, y apela a que hay formas de hacer dinero con recursos que no son aprovechados por el interés de unos pocos, como las energías fotovoltaica, eólica o solar, “eso no se aprovecha por el interés de unos pocos en seguir ganando dinero a costa de comisiones (Compañias electricas e importaciones)” asegura.
Ángel García viajó a Londres, está en un restaurante de una cadena y asegura que piensa volver a Almería: “para este verano me vuelvo, esto está bien para el idioma, la hostelería es muy regulada, pero una birria, te cambian los turnos cuando quieren, las horas totales de este mes no me dan para pagar la habitación, el transporte”. Su visión de España desde el exterior es de un país en un mal momento, más severo es Miguel: “España, que ha sido una de las mayores potencias económicas de Europa... es algo para mí casi humillante tener que salir a buscar trabajo”, y eso que a él no le van mal las cosas.
El panorama sitúa a España como el nuevo país de emigrantes en Europa, y con unas perspectivas que dan esta factura: economía a la baja, población a la baja, explican los demógrafos. La cifra de habitantes de España caerá sin tregua hasta 2021, según las proyecciones del Instituto Nacional de Estadística (INE). De los 46,1 millones actuales a 45,5 dentro de una década, algo más de medio millón de pérdida si se mantiene la economía actual.