La Casa del Rey Chico pasa a manos del Ayuntamiento de Fuente Victoria

Construido en 1742, en él habitó Don Juan de Austria y es emblema del municipio alpujarreño

Desde primeros de este 2018 se ha venido oyendo que el Ayuntamiento de Fuente Victoria, donde se encuentra la Casa de Los Palomar o Del Rey Chico estaba a punto de materializar la compra de este singular inmueble que está en la vía principal del municipio y que precisa una intervención, pero será este 11 de julio cuando ante notario se haga la operación de transición entre el representante de la familia propietaria Fernando Hita, y el primer regidor de la pedanía de Fondón, José Ramón Rubio.
Las expectativas de la corporación que hace tres años llegó a regir el singular municipio se ven colmadas, aunque por el momento no ha trascendido el precio por el que se adquiere el histórico inmueble, aunque según ha sabido Ondeando ha sido razonable, ya que la familia Hita está muy entroniza en el pueblo, no en vano el mismo edificio que ocupa el Ayuntamiento fue una cesión.
La Casa del Rey Chico que data de 1742, es un edificio de gran interés histórico, artístico, arquitectónico y etnográfico, en el que destacan la belleza compositiva, reflejada en la portada de la fachada principal, de estilo clasicista y la magnifica torremirador que domina el conjunto edificado. El conocido como Palacio Rey Chico presentaba un estado  de cierto deterioro y abandono, es un edificio protegido mediante la declaración de Bien de Interés Cultural (BIC) que otorga la Junta de Andalucía.
Soy composición es barroca y tiene se distribuye en una planta cuadrangular con un alzado de dos pisos, a excepción de la fachada principal que presenta una tercera planta, a modo de ático y la torre mirador, adosada en el lateral izquierdo de la citada fachada que sobresale en altura del resto del edificio.
Su interior consta de un patio central porticado, en torno al cual se distribuyen las distintas estancias del inmueble. Las cubiertas de las galerías de la planta baja descansan sobre zapatas labradas en forma de volutas que apoyan en cuatro columnas dórico-toscanas dispuestas en los ángulos. Las galerías del piso primero apean en los ángulos en zapatas con canes sobre pies derechos y se cubren con antepecho de barandilla compuesta de barrotes de madera torneada.
La fachada principal del inmueble está construida con rafas de ladrillo, cajones de mampostería asimétricos y verdugadas de ladrillo entre ellos. Se estructura en sus tres plantas con un vano a cada lado de la portada, todos adintelados y dispuestos en eje.
A nivel histórico el inmueble posee valores testimoniales de amplia significación, al tratarse de la vivienda donde residió Don Juan de Austria durante el tiempo que duró la persecución de los moriscos en la zona. Por otra parte, su caracterización actual testimonia el auge económico en la Alpujarra almeriense durante el siglo XVIII, y la instalación de la pequeña nobleza en la zona, vinculándose a actividades de producción agrícola, especialmente la uva.
Arquitectónicamente, su importancia radica también, por ser el tipo de vivienda que más ha persistido, dentro de la arquitectura doméstica almeriense y que íntimamente va ligada a una clase social económicamente poderosa.
El consistorio, aunque aún ha de definir el servicio que cumplirá y procurarse subvenciones para su mejora, estima que será un edificio como equipamiento cultural, quizá museísticos y recreativo.

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