La desdichada historia de ‘El Cabezón’, la escultura-regalo a los jóvenes almeriense

El polémico escultor López Ballesteros entregó en la Casa de la Juventud el busto que hoy se quiere levantar de ‘Las cuatro Calles’

Hizo muy poca obra en los cuatro lustros que estuvo en Almería. Se dedicó a ser maestro en su escuela taller de Olula del Río y posteriormente en Macael, donde formó a más de cien jóvenes. Juan López Ballesteros, el escultor toledano que fue denunciado por el alcalde olulense y que protagonizó tres huelgas de hambre en Almería por la sentencia de aquel caso, es el autor del hoy bautizado como ‘El Cabezón’, que se ha ubicado en la ampliación de las calles Dalia con Trajano, a la entrada de las Cuatro Calles. Una obra realizada en piedra caliza que permaneció 25 años en la extinta Casa de la Juventud (actual Escuela Municipal de Música y Artes, EMMA) y que su autor denominó ‘Homenaje a la Juventud’. Sin embargo, y desde que se ha trasladado al corazón de la marcha almeriense, recibe el detestable y ya señalado nombre de ‘El Cabezón’, porque según el portavoz de la Asociación Alborán, “asusta a los niños”.
Fue en el año 1990 cuando el busto, que parece un Cristo en su flanco izquierdo, y que se atraviesa con una severa cadena angulosa en el derecho, donde una mano adoquinada, como toda la efigie, agarra un eslabón, fue entregada a la entonces concejala de Juventud Trinidad Cabeo, quien la presentó al Consejo Local de la Juventud, entonces recién constituido. Se determinó en ese momento que se ubicara en la Casa de la Juventud de Almería, inaugurada cuatro años antes, aunque a ninguno de los miembros les pareció “muy bonita” o “representativa” de la juventud, pese a que López Ballesteros explicó con su contundencia verbal que era una alegoría “de las cadenas que oprimen a la juventud de hoy y que deben con sus manos romperlas ellos mismos”.
Se buscó un pedestal de la recién celebrada ‘Bienal de Jóvenes Artistas del Mediterráneo’, y se ubicó junto a los ascensores, en la planta baja del número 23 de la Rambla Obispo Orberá.
El ofrecimiento del escultor manchego tuvo lugar después de que el artista pasara más de un mes en huelga de hambre, la tercera, como protesta contra la sentencia por insultar y agredir al entonces alcalde de Olula, Eugenio Acosta, del ya casi extinto CDS, regidor que quiso acabar con su escuela taller de escultura, que consideraba de funcionamiento ilegal.
López Ballesteros trabó una cierta amistad con el conserje responsable del edificio municipal, Carlos Padilla, así como con una gran representación de los funcionarios y trabajadores externos de la institución, además de los políticos que tenían despacho en la casa, a la sazón Trini Cabeo y Fernando Martínez; según asegura Padilla el artista aducía que la escultura fue realizada a las puertas del Palacio de Justicia de Almería, en los días previos al juicio que se celebró el 7 de marzo de 1990 y que se saldó con una sentencia que le condenó a seis años de prisión. Esta resolución fue finalmente conmutada.
Sea como fuere la obra que representa a los ‘Jóvenes rompiendo cadenas’ es una de las tres únicas esculturas que se conocen de sus años de trabajo en Almería, iniciados en 1983. A ella se suman una obra abstracta en la fachada de la iglesia de Laroya y un busto femenino en el I.E.S. Rosa Navarro de Olula del Río. López Ballesteros falleció en Olula del Río el dos de abril de 2003, sus antiguos alumnos Luis Ramos y Juan Acosta le hicieron la lápida mortuoria que le recuerda en su nicho del cementerio de Toledo.

Perceval, el sustituto

Tras el cierre de la Casa de la Juventud hará cinco años, y con el derrumbe del cubil junto al antiguo Hospital Virgen del Mar, adquirido por el Ayuntamiento para Gestión Tributaria, se decidió ubicar esta escultura homenaje a la juventud dentro de la obra de embellecimiento de este espacio, que ha sido replanteada varias veces tras la reprobación de la Asociación Alborán, que ha obligado a cambiar la altura de las pirámides enlosadas y pide que se retire la escultura de López Ballesteros, a lo que el alcalde de la ciudad, Ramón Fernández-Pacheco, ha accedido anunciando que será sustituida por un busto del pintor almeriense Jesús de Perceval.
Ante la exigua plaza, rincón que se anega de agua con la lluvia, la escultura ‘Homenaje a la Juventud’ ya ha sufrido un acto vandálico, que ha acabado con parte del perfil derecho de la misma. Un atentado que se une a uno más grave que sufrió al poco de ser ubicada en la Casa de la Juventud cuando un muchacho, en estado de enajenación, la estrelló contra el suelo, rompiéndola en varios pedazos que López Ballesteros recompuso, manteniéndose como nueva hasta la actualidad y colocándole tras ese hecho la traba metálica que la agarra a la peana, y tallándose el lema de la lápida frontal por el propio autor, en el que se lee ‘A la Juventud de Almería’.
‘El Cabezón’, el busto raro que daba la bienvenida a tantos que iban a solicitar subvenciones, al sorteo de grupos carnavalescos, a actos teatrales o cinematográficos, a tramitar instancias, a visitar a los concejales de Cultura o Juventud, al primer Patronato de Deportes, a las Escuelas Municipales, a recoger abanicos o programas de Feria o trajes para la Cabalgata de Reyes, será devuelto a un almacén municipal para congratular al presidente de la Asociación Alborán, Baldomero Rodríguez, que asegura, tras conseguir que se remodele la estructura de la placeta, que “nadie sabe a quién representa”, ante lo que ha cedido la nueva concejal de Fomento, Ana Martínez Labella, y también el propio alcalde, que ha declarado que el traslado responde a un “acuerdo con los vecinos para sustituir el actual busto que acompaña la plaza resultante por el de Jesús de Perceval”.
El busto de reconocimiento a Jesús de Perceval no es ninguna novedad. Hace veinte años se proyectó una frustrada Plaza de los Indalianos que se ubicaría en la Rambla Federico García Lorca, con el busto de todos los miembros destacados y del propio Perceval como mentor, esculturas vaciadas en escayola por López Díaz, que no se llegó a realizar nunca. También se llevó a Pleno que en la Plaza de los Derechos Humanos, a los siete años de la muerte del padre del Movimiento Indaliano, se ubicaría una obra que con su semblante se iba a encargar al prestigioso escultor Santiago de Santiago, que tampoco se llegó a realizar.

La zigzagueante historia de Almería

Ante el posible reemplazo de esculturas que está por dirimirse, el nieto de Jesús de Perceval, el también artista plástico Sajar Perceval, asegura que esto es “una muestra de la zigzagueante historia de Almería”, aseverando a la vez que no se ha consultado según su conocimiento a la hija mayor del pintor, su propia madre, María del Mar Perceval, a la par que determina lo impropio que estima el espacio para la ubicación de un busto a su abuelo: “Perceval no trabajó para ser arrinconado en recovecos de calles, sino para ser parte de espacios abiertos al sol del que llenó su mente y sus pinceles”, atreviéndose a puntualizar que la obra debería ser la del granadino Castro Vílchez y sugerir que el lugar de ubicación tendría que ser un espacio como la Puerta de Purchena, la Plaza Vieja o frente al Edificio de la antigua estación de ferrocarril.
En todo caso, asegura Sajar, “habrá que incoar al alcalde a que no integre chapuceros compositivos y que valore con mente universal, como la que tuvo Perceval”, en referencia al general tratamiento de la nueva plaza surgida entre las calles Trajano y Dalia.
Mientras se decide y se determina cómo quedan los elementos compositivos del conjunto final del anchurón que ha quedado en la calle Trajano, y atendiendo a los gustos y criterios políticos y de líderes vecinales, lo cierto y veraz es que la escultura ‘Homenaje a la Juventud’ ha sufrido un nuevo destrozo mientras espera su próximo destierro, como su olvidado autor. Una nueva muestra de la indolente, desmemoriada y descreída gestión de la que irremediablemente viene haciendo gala Almería.

Luis García Yepes

Fotos de López Ballesteros de J. J. Mullor y Manuel Manzano. Retrato de Perceval de Pérez Siquier.

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