Y… llovió Maná, ¡como tal cosa!

Tequila abrió una velada haciendo danzar con ‘Quiero besarte’ o ‘Salta’


El gentío cantó incesantemente durante dos horas, o al menos coreó todos los estribillos (más de veintidós), el gentío serían 8.000 personas y las canciones las de los ‘comerciales’ Maná que dicen con menosprecio los rockeros de veras, que les tienen tirria a los que venden. Maná demostró en Almería, con un directo potentísimo, lo compacto de una banda llamada a ser internacional desde que naciera y que hizo danzar y corear para sí, en el recinto de conciertos del Ferial de Almería a murcianos, granadinos, jienenses venidos ex profeso y sevillanos, madrileños y de algunos otros lugares que les cogió la convocatoria de vacaciones y contaban con al menos 62 euros para entrar al evento, también almerienses de toda la provincia, ¡claro!
El sábado cuatro de agosto, a las doce menos cuarto (cuando sus antecesores, Tequila, que habían comenzado a las 21.30 les cedían el entablado a las 22.50, con el cambio de pertrechos que se llevó unos veinte minutos) salieron tras hacerse bien de rogar, apareciendo como es su costumbre el cuarteto en conjunto al estruendo del virtuoso baterista Alex González y vestidos como si ellos mismos fueran los ‘pipas’ que estuvieron moviendo instrumentos y colocando micrófonos. Porque Maná, y lo siento por los presuntuosos de la actitud escénica estudiadísima, tienen esta otra cosa: la sencillez y el desparpajo de lo casual-casual, y en esos 130 minutos de letras y música se deslizaron sin más énfasis que estar transidos de estar haciendo las cosas como en un garito de barrio, recorriendo la pasarela frontal frente al chillerío, especialmente Fher Olvera, el cantante, pero también le ocurrió al virtuoso guitarrista Sergio Vallí, y al propio Alex González, que regaló las baquetas.
Trufaron sus baladas con dos rancheras, Fher se metió a Almería y a los congregados desde el principio en un calcetín: “estamos muy contentos de estar en Almería, Andalucía, España” dijo cuando ya el público era una voz tras ‘Oye mi amor’, ‘Corazón espinado’ y ‘Déjame entrar’.
La conocidísima y reclamada ‘Labios compartidos’ y ‘Mariposa de amor’ habían puesto el sentido más romántico a un tono del todo dulce, cuando el carismático “y tímido”, se confesó, Fher Olvera desgarró la ranchera ‘Con dinero y sin dinero’ y ahí, comenzó a fallarle la voz, a patinarle, lo que también reconoció que le había ocurrido al iniciar esta gira, la cosa fue a más, no llegó a ser un ‘sabinazo’ pues se dosificó mucho, listo, dejó al baterista que desgranara el tema ‘Me vale’ con trazas de rock duro y grandes alardes de voz y percusión, que fueron de aclamación enfebrecida.
En el ecuador del show el cantante invitó a una chica, Elena de Granada -al público no le sentó muy bien su procedencia-, a que cantara con él ‘Como duelen los labios’; la conminó a sentarse en el sofá, la obsequió con una copa de vino y no la dejó cantar, él le interpretó de cerca algunos versos y se puso en pie para concluirla, hilvanarla con ‘Te lloré toda mi vida’, ‘Eres mi religión’ y ‘Se me olvidó otra vez’, donde ya el público, a donde volvió Elena, estaba ebrio de emoción compartida a voz en grito.
Maná, la banda de Guadalajara, México, hizo vibrar con una sonido limpísimo, excepto la voz, y actitud de no estar haciendo nada especial, ¡como tal cosa!, a ocho mil almas que se entregaron, aunque no reverenciales, hasta última hora, danzando y coreando como colegas de los que andaban por el escenario, todos, incluida ahora Elena cantaron ‘En el muelle de San Blas’, ‘Clavado en un mar’ y ‘Rayando el sol’, con la que los artistas dijeron adiós a las dos de la madrugada, dejando tras de si esa lluvia de canciones.

Tequila de aperitivo

La mítica banda de rock madrileño Tequila abrió la noche, creada por los argentinos Alejo Stivel y Ariel Rot se batieron con su repertorio más reconocible y algunas canciones ‘olvidadas’ o menos repetidas en sus cuarenta años que se finiquitaban con este espectáculo que recorre España ‘Adiós Tequila’. Así desentrañaron ‘Quiero besarte’, ‘Nena’, ‘Me vuelvo loco’, puro rock&roll
repasando los temas contados por éxitos de sus treinta años en escena incorporando ‘Mira a esa chica’, ‘Mr. Jones’, ‘El barco’, ‘Yo era un animal’, para despedirse en el único bis con ‘Salta’, y el público rendido a sus pies.
Ningún cumplido ni mención de un grupo a otro, aunque sí al público de este sur, por ambos, un público que disfrutó por sus sesenta y pico euros unos y sus más de noventa otros, de cuatro horas de música en directo en una de las apuestas acertadas del concejal Carlos Sánchez para con la música popular este verano de 2018 en Almería.

Luis G. Yepes

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