Los padres de Gabriel: “Nos toca llevárnoslo al cementerio, y os queremos pedir intimidad, necesitamos esa intimidad”.

La Vicepresidenta del Gobierno acude al funeral del pequeño, que la gente siguió por una pantalla en la Plaza de la Catedral de Almería

 

Patricia Ramírez, tras la misa de córpore insepulto por su hijo Gabriel Cruz, asesinado el pasado 27 de febrero y en búsqueda durante 13 días, se dirigió acompañada de su ex pareja y padre del niño Ángel Cruz a la prensa, más de cien periodistas para decir: ”Nos toca llevárnoslo al cementerio, y os queremos pedir intimidad, necesitamos esa intimidad”.
Quería la madre cerrar de esta manera el ‘circo’ mediático que ha despertado el caso y que ha puesto a Almería en los platós del populacheo y la desvergüenza. No sin reconocer la labor de las personas en búsqueda durante las casi dos semanas, lo que refirió el padre de Gabriel Cruz ‘Pescaíto’: “Muchas gracias por el apoyo, nos habéis llevado en volandas buscando a nuestro hijo, gracias por el cariño que nos habéis dado, hoy tenemos a él que nos protege”.
Estas declaraciones, con cierta entereza cerraban la jornada última de las exequias por el niño este martes trece de marzo, tras el velatorio del día anterior en Diputación.
Una amplia representación institucional, con la propia vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, el ministro de Interior Juan Ignacio Zoido, la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, y todos los políticos locales y provinciales, caso de alcaldes como la de Níjar, Esperanza Pérez, o el de Vera, César Martínez, además de Antonio Sanz, delegado del Gobierno en Andalucía y representantes políticos y sociales caso Juan Manuel Moreno, del PP Andaluz y Juan José Cortés, el padre de la niña asesinada Mari Luz Cortés.
Al interior del templo solo pudieron acceder los familiares, los allegados y los políticos, el pueblo en general (unas 4.500 personas) siguió la misa por una gran pantalla instalada en la plaza, que perdió durante más de dos minutos la señal de audio.

Consuelo episcopal

La misa presidida por el Obispo, Adolfo González, estuvo concelebrada por todo el cabildo catedralicio, quien dio la bienvenido a los asistentes a las puertas del templo, al final de la misa sí acompañó el prelado almeriense el féretro hasta el coche, e impartió a los congregados la bendición episcopal.
Antes, en la homilía, González-Montes recordó que “estamos ante unos padres desolados por la muerte de su hijo, y en estos momentos hay que recurrir a la oración. Ya está con Dios en sus brazos, como Jesús acogía a los niños que se acercaban a él”. El primer pastor almeriense aludió a la incomprensión por los humanos de lo ocurrido, pero interpeló que el mal habita en el corazón del hombre “porque hay corazones enfermos”, refirió a San Pablo y recordó que Gabriel fue el ángel que anunció a María la venida de Jesús. “Gabriel, acompañará ahora a sus padres y sus abuelos desde el cielo”.
Un silencio tremendo y el seguimiento de la misa con piedad fue lo que se dio en la plaza. A la llegada de la vicepresidenta y Juan Ignacio Zoido se pidió Justicia entre grandes aplausos que arropaban el trabajo de las fuerzas de seguridad del Estado, se repitió el reconocimiento con los miembros de protección civil de Diputación que accedieron al templo, pero los aplausos más fuertes llegaron al apearse los padres de Gabriel de un Ford burdeos: “¡No estáis solos!”, “¡todo por Gabriel!” gritaban, a la vez que muchos lloraban y se accionaban las manos, provocando la congoja de los progenitores.

Silencio y aplausos

El momento de más hondura fue cuando padres y abuelos se reclinaron al féretro ya en el coche para la partida, un largo minuto de contemplación de los padres a la caja blanca con los restos de su hijo, cuando sorprendentemente se dirigieron a la centena de periodistas.
Patricia, la madre de Gabriel anunció que había recibido por internet un cuento de alguien anónimo en el que se decía que: “nosotros no hemos perdido un hijo, hemos ganado por la cantidad de gentes que se ha juntado, y porque la bruja ya ha desaparecido”.
Recordó la madre la última canción que bailaron junto a su hijo, Girasoles de Rozalén, y tuvo el arrojo de decir que “Gabriel estará jugando con sus peces”. Para pedir al final que les dejaran vivir los próximos días en intimidad, tras enterrar a su hijo en Fernán Pérez.
Algunos de los congregados, a la salida de los políticos, que se mantuvieron en el interior del templo hasta que se fueron el coche fúnebre, los dos con coronas y los que trasportaban a familiares y amigos, fueron increpados con gritos de “¡justicia!” y varias voces desgarradas pidieron la cadena perpetua e incluso les llamaron “¡cerdos!”.

Luis García Yepes

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