Rantam, José Ruiz Mateo

En las relecturas, Alvaro Cunqueiro le decía a veces a su secretaria: “esto hay que oscurecerlo más” y a aquello se ponía, en las reescrituras. Ha muerto José Ruiz Mateo, Rantam (Almería 1970), por si no se habían enterado; como me aconteció a mi mismo cuando me presenté el otro día en el Cabo, pregunté por un cuadro y me dieron esta noticia.
Ya lo saben, el ‘joven’ pintor de nuestra Iberia sumergida, de los zapatos descalzados y los retratos caricaturizantes, ha dejado de existir, así de pronto a primeros de año y además de aquello que trasciende: toda su obra en lugares públicos y privados, queda su memoria colectivizada entre los también ‘jóvenes’ del Cabo, del barrio almeriense que arrastra a medias partes la luz de la mañana y el candor de la noche y unas ventoleras de órdago.
Fue en su tierra, su intimísima tierra, la que con tanta soltura de trazo inmortalizó en pequeños formatos: del torreón a los charcones, de la mítica iglesia a la escena del mar lamiendo con el brazo montañoso al fondo. Fue por las calles donde él transitó donde me vino la noticia tras ver, de pronto unas chanclas de goma retorcidas y preguntar ¿esto es de?… ¡Sí!
Conocí a Mateo, a la vez que a su compañero Muñoz en el viaje iniciático de la muestra de sus pinturas, por el 93, en una prometedora exposición en la hoy desaparecida sala del BBV en el Paseo. De ahí seguí sus progresos, más que eso su producción, sus motivos en algunas muestras en lugares inverosímiles, hasta una expo de hará un lustro en Las Negras, motivo por la cual quedé para entrevistarlo, lo hice, pero nunca me facilitó la foto para acompañar el texto, así que ¡voilá! Me vi en tener que ilustrar con la obra que hoy  recoge  la invitación a su exposición-homenaje en el CAMA, desde el día 13 de julio.
Les convido, si no sabían que había muerto, si no le conocían a él, ni a su obra, a que se vayan parando con tiempo ante los trozos de vida que ‘su familia’  (lo que es siempre muy extenso en un bohemio) ha compilado; por cierto buscan el cuadro de ‘Paco El sordo’ para completar la muestra.
La pintura, que no puede reescribirse, y no necesita relecturas solo dejarla, reinsistirla o destrozarla -si estuviera a mano quién- o pararse de pronto y reaccionar al tenerla ante nosotros, la pintura digo, vuelve a llamarnos entorno a Ruiz Mateo, que vio su ocaso en Madrid, a primeros de año.
Le trasciende una última incógnita que alimenta su leyenda, se busca un cuadro para su antológica, que existe y es uno de los pocos nocturnos que pintó este cabogatero luminoso que postergaba las mañanas.

Luis García Yepes

One thought on “Rantam, José Ruiz Mateo”

  1. Muchas gracias por tus palabras ! Me emociono al leerlas ya que creo se interpreta muy bien la esencia de mi tío.
    Seguro que dónde quiera que esté nos brinda una de sus eternas sonrisas.
    Para la familia nos enorgullece que a los 6 meses de su inesperado fallecimiento, el museo de arte de Almeria , donde ya siendo joven inauguró con otros artistas sus obras, se le haga un pequeño homenaje.
    Va por ti Tito Pepe. Feliz Viaje

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