Ventana de Navidad

El pasado año arranqué este articulillo recordando ‘La lluvia en la ventana’ de Borges, pero este me quedo con la ventana ‘a secas’, porque es lo que ha venido trayendo el tiempo meteorológico hasta ahora: sequedad, como la que gastan los perros guardianes de los cortijos de la administración local, que ven en La Cultura un pozo sin fondo.
Hay atrevimientos y apuestas como ‘La Mujer del Almanzora’ en el Museo de Olula y el contiguo a Pérez Siquier, recién abierto por el pintor Ibáñez tan bien posicionado y querido hoy. Un amor que no demuestran ya las cajas convertidas en bancos, no es una literalidad, que dejan de tutelar un certamen de guitarra, el Julián Arcas, que iría por su décimo quinta edición de haber sucedido en el mes de Los Santos, donde lo fueron arrinconando hasta que ya es difunto. Es la sequía que mata los brotes verdes, y el espíritu incesante del discurso único de unir comercio con entretenimiento en noches blancas y negras, coloradas no.
‘Abre la ventana que avive la mañana al cuarto y la cocina’, es el tema que le hizo Isidro Sanlúcar a Mercé hace tres lustros, que se dice pronto, y de él cojo lo último: ‘la cocina’, que es lo que le falta a las pequeñas ideas, y lo que tenían las grandes que han ido matando las recetas neocapitalistas, la desidia y la burla.
Pero dejemos la pena que nos van a dar solapas con blondas en los libros de la nueva biblioteca capitalina, aún innombrada (gran proyecto del joven alcalde que ha cumplido dos años, de alcalde); y se reeditará el festival de Teatro del Siglo de Oro con su también joven director, y se podrá disfrutar de una primera fase del remodelado y dieciochesco Hospital Provincial, por fin intervenido y sin función determinada, y redondeará una programación el ya mozalbete festival de El Ejido, y seguirán los fastos por el cuarto de siglo del Centro Andaluz de Fotografía (una cosica andaluza que nos trajeron a Almería).
Eso no tapará que el veranillo haya disecado el Costa Contemporánea, que Alamar sea un mal recuerdo de lo que fue, y que sigan viento en popa los pujantes Dreambeach Villaricos, Pulpop de Roquetas y Juergasrock de Adra para el disloque festivalero y juvenil: Espectáculos de inmersión.
En cine, para adelante FICAL y Western Film… Patrimonio gráfico, pero el físico ya ven: Al Cable Inglés, de tanto mirar el posible negocio en el contiguo Francés, se le han hinchado las traviesas, y ahí tenemos un esperpento de vallas y peligros en la bifurcación de dos vías capitales de Almería, y lo que es peor un BIC corroído.
Se va un año seco. Sería deseable para el entrante, que como hacen los grandes creadores, promotores y activistas culturales, los mandamases (que decía el bueno de Luis Zapico), airearan la cocina abriendo las ventanas, e ignoraran el ruido de sus perros guía, saliendo solos a darse una vuelta.
Me despido de ustedes deseándoles a todos que el nuevo año, que viene acabado en ocho -el número con más arte de todos los conocidos-, nos caiga maná del cielo o que al menos nos llueva café y permanezcamos despiertos. Felices fiestas.

                                       Luis García Yepes

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